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El don de nacer para crear

mayo 19, 2017

Rigoberto junto a su compañera en la vida.Por: Esteban Sosa Muñoz

Muchas son las historias y personajes nacidos de cada pueblo, ciudad o rincón habitado del planeta. Es que la propia vida crea condiciones y el tiempo se encarga de acumular experiencias de todo tipo, pero a la vez desarrollar el talento de hombres y mujeres hechos para la creación natural del arte.

En realidad sobran ejemplos, pero el que me ocupa hoy es muy especial para quienes amamos nuestras raíces culturales. Viene del campo, de lo guajiro, del cauce de los ríos, de la inspiración poética y literaria, marcada  en su mismo nacimiento en 1943 aquí en la “Tierra de los Molinos” (Cruces).

Algunos  lo conocemos como Rigo, pero su nombre es Rigoberto Ortiz Rodríguez, un promotor natural del arte campesino.  Quedó por siempre atrapado en la décima y el punto cubano, los lleva en el alma, pero también los reparte a sus coterráneos, especialmente a niños integrantes del Taller de repentismo que dirige.

Muchos lectores buscan sus obras poéticas en la biblioteca del pueblo. En los estantes aparecen “Quitar la máscara al espejo”, un plaquett publicado en 1990; el libro “El último giro de la espiral” de 1993 y “Otra dimensión de la palabra” impreso en el 2007.

Lo que muchos no saben es que Rigoberto Ortiz a pesar de los años no descansa en la investigación y atesora gran cantidad de décimas  antiguas de improvisadores naturales, de la región central de Cuba, aún sin publicar y más de 30 cuentos cortos.

Rigoberto, dirige la Peña Campesina “Bernardo Cárdenas” que cada domingo tiene su plaza en el Centro recreativo Los Almendros e integra el Taller Literario Municipal. Con orgullo exhibe la condición de Personalidad de la Cultura en Cruces.

Hoy quiero en El Tintero, regalarte dos de esos cuentos,  inspirados en la vida misma  de este  pequeño pueblo cienfueguero.

Emancipación

El hombre sentado ya en la cama bosteza aún profundamente. Mueve el pie derecho hasta encontrar la chancleta; tantea con el izquierdo a un lado, al otro; en todo el contorno y nada.

-¡Carajo! que se habrá hecho la chancleta e mierda esta.

…Y ella a unos metros, erguida sobre la base de su talón:

-Mira, compañero, te oigo vociferar queriendo meterme el pié; te digo algo, a mi no hay quien vuelva a meterme el pié; soy libre, me gusta la independencia, no soy esclava de nadie; es más, me voy echando.

…y dando salticos desaparece ¡ante los ojos aterrorizados de su dueño!

 

Jacinto

La gente del barrio es del carajo. Jacinto vive bien. No molesta, pero no se deja molestar.

-Este tipo es un pesao.

-Es un hígado a la italiana, noos…

-¿Viste como amaneció el tipo hoy?

-¿Quien?

-Jacinto, chico.

Jacinto se va, se fue, no como la pelota del jonronazo que le dio Ariel Pestano a Víctor Mesa en el último juego de la serie. Simplemente se va; pero siempre nos queda algo; Jacinto viene de visita a los dos o tres años. Dejó parientes y vecinos. Ahora viene con zapatillas, chol y celular de última hora. No llega en su bicicleta, llega en un taxi de esos de 120 CUC diarios.

-Mira llegó Jacinto

-No son malos esos hijos que a su casa vuelven.

-Jacinto está en el barrio

-Hola jacinto

La gente de mi barrio es del carajo.

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